Per si algú vol assistir. Esteu convidats
Blog per al seguiment d'esta assignatura del Màster de Professor/a en Educació Secundària (Especialitat Educació Física). Curs 2015-16
dimecres, 13 d’abril del 2016
dijous, 7 d’abril del 2016
Sesión Rugby AEEF
Esta sesión de Rugby la realizamos
el día 17 de Diciembre para la asignatura de AEEF, por los alumnos José Fuster,
Juanjo Vergaz, Carlos Pascual y Andrés García. En el primer enlace
encontraremos la sesión en formato escrito, mientras que en el segundo, la
ficha que preparamos para los alumnos que no podían realizar la sesión.
Enlace sesión:
Enlace ficha lesionados:
dimarts, 22 de març del 2016
"Tanta faena? Però si açò és Educació Física!"
El període de pràctiques m’ha ajudat a donar-me compte de la realitat
educativa, en matèria d’educació física, en molts aspectes, com supose que
també vos haurà passat a vosaltres.
Un d’aquests aspectes, és el fet de veure com perceben l’assignatura els
alumnes de Secundària i Batxillerat. Tots hem passat durant una etapa universitària
més o menys llarga, en la qual, se’ns ha anat parlant de les bondats i la
importància de l’assignatura d’educació física, dins el context educatiu. Però la
percepció tant dels alumnes d’institut, com de molts professors, és ben
diferent.
En la Unitat Didàctica que vàrem desenvolupar els meus companys i jo,
proposàrem als alumnes que havien de confeccionar un treball teòric sobre un
tema de lliure elecció relacionat amb l’esport del rugby, ja que la Unitat
Didàctica es centrava en aquest esport. La nostra sorpresa es va donar quan un
nombre considerable d’alumnes, de diferents classes, en diferents dies
-descartant per tant la possibilitat de que s’imitaren uns a altres-, es
queixaven, baix l’argument principal de “es que açò és Educació Física”.
Aquest no és un fet aïllat, sinó que també hem viscut situacions en les
quals, tots els dies, els alumnes demanaven acabar abans d’hora la sessió d’Educació
Física, al·ludint a la necessitat de repassar un examen que tenien a
continuació. Inclús el dia d’avaluació de la Unitat Didàctica de rugby, seguien
oferint aquesta visió de l’assignatura.
Per altra banda, fora de la realitat dels instituts, aquest pensament no
desapareix. He escoltat en diverses ocasions a pares i mares dir que no entenen
com li han suspès al seu fill l’assignatura d’Educació Física, si és la “maria”,
i deu aprovar-la tot el món. De fet, seguint amb aquest raonament, a vegades es
busca criticar als professors d’Educació Física que manen faena com en qualsevol
altra assignatura, “com si totes tingueren la mateixa importància”.
Vist aquests casos reals, què penseu? Devem limitar-nos a ser professors d’una
assignatura “Maria”? Haurem d’assumir que l’educació física sols serveix per a
jugar? Quin paper té el professor en aquesta situació?
Crec que pot ser profitós que reflexionem sobre aquesta problemàtica, i que
aportem tots les nostres experiències en aquest sentit, al llarg d’aquests dos
mesos de període de pràctiques.
dissabte, 12 de març del 2016
Aprendizaje cooperativo en Educación Física
Ya
hemos debatido en alguna ocasión sobre aquello de: ¿se debe adaptar el deporte
al niño y a la escuela, o el niño y la escuela al deporte? No cabe duda de que
la gran mayoría de nosotros, compañeros y estudiantes del máster, estamos de
acuerdo en que debe ser el deporte el que se adapte al resto. Especialmente
cuando en la actualidad, algunos deportes en particular se están convirtiendo
en auténticos fenómenos sociales y mediáticos, que en muchos casos, conllevan
conductas poco éticas que no deberían reproducirse desde el ámbito educativo.
Me
gustaría abrir un nuevo debate, entre las posibilidades que nos brinda la
Educación Física para enfrentar esta situación, que en ocasiones genera excesos
de competitividad, afán de protagonismo, búsqueda de la victoria a costa de
cualquier cosa, etc. Al fin y al cabo, los juegos y deportes constituyen un
bloque de contenidos propio del currículum de nuestra asignatura, y como
cualquier otro, debemos abordarlo a partir de la metodología más apropiada.
El
aprendizaje cooperativo es una metodología educativa que se basa en el trabajo
en grupos, generalmente pequeños y heterogéneos, en los cuales cada alumno
trabaja con sus compañeros para mejorar su propio aprendizaje y el de los
demás. A diferencia del trabajo en grupo, en el aprendizaje cooperativo cada
uno es responsable también de sus compañeros y no sólo de sí mismo. Ahora bien,
hemos de insistir en que para que exista una situación real de aprendizaje
cooperativo no basta con formar grupos y decirles que se ayuden para alcanzar
un determinado objetivo. Para evitar situaciones negativas en el trabajo grupal
es necesario la presencia de una serie de condiciones mediadoras, que
constituyen los componentes esenciales del aprendizaje cooperativo. Estos
componentes son:
- Interdependencia positiva
- Interacción promotora, preferentemente cara a cara
- Responsabilidad personal e individual
- Habilidades interpersonales y de grupo
- Procesamiento grupal o autoevaluación
En
Educación Física, la literatura especializada destaca las bondades del
aprendizaje cooperativo en contenidos como la adquisición de las habilidades
motrices, la expresión corporal y las danzas, los juegos y la resolución de
problemas motrices, o todos aquellos aspectos relativos a la socialización y
las relaciones interpersonales del alumnado. Por el contrario, en el caso
concreto de los contenidos de iniciación deportiva, las experiencias basadas en
el aprendizaje cooperativo se mantienen reducidas a prácticas docentes más bien
aisladas. Esto puede ser debido a la relativa juventud de esta metodología en
EF, y/o a la propia naturaleza del deporte, el cual lleva inherentes el factor
oposición y la competición, y donde el uso de modelos y metodologías más
tradicionales se ha prolongado en el tiempo.
No
obstante, a pesar de la supuesta contrariedad entre cooperación y oposición,
existen indicios que llevan a considerar el aprendizaje cooperativo como una posible
alternativa metodológica en la enseñanza y aprendizaje de los deportes en el
ámbito educativo.
¿Qué
opináis al respecto? ¿Habéis presenciado o planteado alguna intervención al respecto
en vuestras experiencias durante los meses de prácticas?
Referencias bibliográficas
Carbonero
Sánchez, L., Prat Grau, M., & Ventura Vall-llovera, C. (2014). El
aprendizaje cooperativo en el proceso de enseñanza y aprendizaje de los
deportes. EmásF, Revista Digital de Educación Física, (29).
Velázquez Callado,
C. (2010). Aprendizaje cooperativo en educación física: fundamentos y
aplicaciones prácticas. INDE
Publicaciones.
dimarts, 16 de febrer del 2016
Disparen sobre la escuela
“La escuela no se salva. La han puesta contra el paredón, la
han abandonado en un paisaje desértico con los ojos vendados y las manos
atadas. Todos le disparan, justamente cuando ella se siente más disminuida,
menesterosa, ajena a los sueños y a los ideales que la alimentaron por un par
de siglos…”
Así empieza el texto Educar para Competir, un documento donde
sus autores tratan lo que para mí es uno de los temas claves de todo: Sociedad
y escuela.
Durante estas páginas se pone de manifiesto, sin tapujos, sin
complejos, podríamos llegar incluso a decir que sin tacto, la compleja relación
existente entre ambas, haciéndonos reflexionar sobre el papel que tenemos cada
uno de nosotros como parte de la sociedad que somos.
Este es el principal fin de este documento, el de dar lugar a
la reflexión, y lo hace de una manera brutal, sin darnos, prácticamente, opción
a elegir. No da conclusiones, y si en algún momento lo hace son meras
pinceladas, manifestando lo que hay y lo que es, y lo debería, supuestamente,
haber y ser.
Tenemos la escuela, y por consiguiente, la educación que nos
merecemos, aquella que queremos, o mejor dicho, tenemos esta educación porque
no la queremos. Porque si la quisiésemos la cuidaríamos, lucharíamos por ella,
no nos dejaríamos llevar por la corriente… no la abandonaríamos.
Porque “la sociedad se ausenta, exigiendo lo que no ha dado,
suponiendo lo que nunca dijo”, y en todo ello, nosotros, que no somos simples
individuos conformando la sociedad, sino que somos mucho más, tenemos un rol
clave, único, dignificador.
Por y para la escuela, por y para nuestra asignatura… no nos ausentemos.

Por y para la escuela, por y para nuestra asignatura… no nos ausentemos.

dilluns, 15 de febrer del 2016
Gorra, pito y crono Versus Educación Física
Decir que, esta noticia, de la cual estuvimos hablando y tratando en clase, una sesión en IDIIE, en la sala de informática. Me resultó muy curioso y, por eso, es que escojo esta noticia, para que, a partir de aquí, podamos debatir y reflexionar acerca de este artículo.
Este artículo de Barahona, J.Díaz (2015): ´´Gorro, pito y crono Versus Educación Física'' Valencia.
A partir de esta noticia escogida, daré mi opinión sobre la misma.
Dice así (...)
Me aventuro con la siguiente afirmación: mientras que la mayoría de nosotros conoce a personajes Gasol, Nadal, Bolt, Michael Phels o Serena Williams, no tiene la más remota idea de quien es Haroche, David J. Wineland, Mo Yan, Yamanaka, Lefkowitz o Kobilka. Los primeros, has acertado, son populares deportistas, los segundos, un elitista grupo de anónimos profesionales con menor salario y relevancia mediática; a pesar de ser las mentes más brillantes de la literatura, la medicina, la química, la física o la economía -todos ellos han sido galardonados con el premio Nobel (2012)- personas que con su trabajo salvan vidas o contribuyen a nuestro bienestar.
“Nuestro oficio no
trata de ayudar a que las personas sean
mejores jugadores, sino que sean
mejores personas
a través del juego deportivo”. R. Velázquez. |
¡Tremenda e ilustradora asimetría! Pero es
lo que hay. Lo he comprobado cuando he viajado al extranjero y he revelado mi
nacionalidad. En numerosas ocasiones me han preguntado por el FC Barcelona o
por Casillas, pero nadie se ha interesado por el insigne Machado o por el Dr.
Ramón y Cajal: porque obviamente no los conocen. Y en tono de humor propongo:
¡Llevemos a nuestros hijos a los estadios, vaciemos las facultades!
Hago estas analogías para
mostrar como el deporte constituye uno de los grandes fenómenos (mediáticos
sociales, culturales, económicos o políticos) con los que podemos identificar
el mundo actual. El deporte es una referencia ineludible cuando tratamos de
comprender cómo es la sociedad actual, pues como decía Cagigal J.M.
(1981), "vivimos en una sociedad deportivizada" . No se congregan multimillonarias audiencias
para escuchar un discurso económico, político o una tertulia literaria. Sí las
registran un mundial de fútbol, unos Juegos Olímpicos o el desenlace de la
Super Bowl.
Puesto que el sistema educativo es fiel reflejo de la
sociedad donde se ubica, se justifica la enorme influencia de los deportes en
los sistemas educativos de España y el resto Europa; se explica que la
enseñanza deportiva –junto con la condición física- haya sidoconsiderado como
el contenido estrella, la marca emblemática por la que
se ha identificado la educación física.
Sin embargo Deporte y Educación no
tienen por qué conjugarse, es más, en ocasiones representan realidades
antagónicas. El deporte no es
necesariamente una práctica educativa. No hay más que ver los casos recientes
de doping del mejor ciclista de la historia (de gran campeón a gran
tramposo, que ha reconocido: "me dopaba para ganar a cualquier precio [...] mi cóctel era EPO y
testosterona") o los casos de apuestas fraudulentas en el fútbol. Tampoco las imágenes violentas, xenófobas o los episodios racistas que recogen los medios de comunicación cada fin de semana, resultan
muy edificantes o educativas.
Sin embargo hemos de ser justos y
reconocer que el deporte es una moneda de -al menos- dos caras, una muy
valiosa y otra carente de valor pedagógico. Hay que decir que deporte per
se no es ni bueno ni malo: es el contexto el que va a determinar su
carácter. Puede desarrollar tanto el “espíritu de equipo” como engendrar el
“espíritu individualista”, educar el “respeto a la norma”, como el “sentido de
la trampa”. Desarrollar la empatía hacía el otro o despertar un odio furibundo
al rival. Es necesario pues, determinar unas condiciones didácticas en su
práctica que nos permitan convertirlo en un producto educativo.
Este carácter bipolar del deporte nos
obliga a tomar una posición profesional y moral sobre algunas cuestiones:
¿todas las prácticas deportivas son saludables y promueven valores positivos?,
¿es el deporte un instrumento educativo fuente de bienestar, o una
práctica segregadora, elitista y excluyente?
¿Se debe adaptar el deporte al niño y a la
escuela,
o el niño y la escuela al deporte?
Como vemos hacen falta respuestas,
argumentos que hagan del deporte escolar una herramienta formativa y no un
escenario de vivencias personales y académicas negativas.
A ello vamos a dedicar las siguientes
reflexiones que partiendo de unas consideraciones retrospectivas.
El deporte escolar tiene su origen
en las “Public Schools” inglesas, introducido por Thomas
Arnold (1828)[1]; esas
prácticas agonísticas eran la forma anglosajona de interpretar la
Educación Física. A lo largo del siglo XX se ha introducido en nuestro
país (llegó con la IIª República gracias a la Institución Libre de
Enseñanza y se confirma en práctica dominante durante el segundo tercio del
siglo XX, el deporte se convirtió en la actividad física por excelencia en las
aulas de Educación Física) siendo hoy día elementos curricular básico. Al
tratarse de un fenómeno diverso, dinámico y cambiante, resulta difícil de
acotar con precisión. ¿Tiene algo que ver el boxeo con la gimnasia
rítmica, el ajedrez con la maratón?, ¿la natación con el montañismo?
¿Corresponde al mismo universo práxico el fútbol practicado en el patio de un
colegio o jugado en el Camp Nou?
Estas cuestiones evidencian que el deporte es un concepto polisémico,
que alude a realidades diferentes. Por ello es más apropiado hablar de
deportes (en plural) que de deporte (singular); cuando lo adjetivamos, sabemos
con mayor precisión a que realidad estamos mirando. Cuando decimos deporte
educativo, deporte competitivo, deporte adaptado, deporte de aventura o
deporte educativo, somos más conscientes de la realidad aludida. Y
Ahora vienen otras dudas relevantes: de las formas en las que puede
metamorfosearse la práctica deportiva ¿cuál tiene cabida en la escuela? ¿Los
educadores físicos debemos apostar deporte educativo o educación
deportiva?
¿Debemos
educar para el deporte o a través del juego
deportivo?
Muchos profesionales ya han resuelto
estas cuestiones: lo propio es utilizar el deporte como una práctica educativa
cuyo leitmotiv sea el desarrollo integral de los
educandos, una apuesta clara por utilizar el deporte como un instrumento subyugado
a intereses educativos. Sin embargo existen otras sensibilidades profesionales,
todavía muy enraizadas, que apuestan por una enseñanza deportiva pura -y a
veces dura- que tome como referencia el deporte de competición, siendo el bien
más preciado el rendimiento deportivo.
El deporte dice Cagigal “es una escuela para la vida" porque
reproduce a
menor escala lo que es la vida, es un microcosmos amable que nos educa
a través del juego.
menor escala lo que es la vida, es un microcosmos amable que nos educa
a través del juego.
Para ilustrar mi posición sobre el tema quisiera hacer una respetuosa
aportación. Mientras que ningún padre entendería -por caricaturesco y
absurdo- que el profesor de literatura de su hijo intentara convertirlo en
un gran escritor, el de música en un insigne compositor (en lugar de
desarrollar su cultura y sensibilidad musical), o el de plástica, formarlo como
pintor y escultor: ¿por qué algunos educadores físicos se empeñan en tratar a
sus alumnos como a deportistas? ¿Se sienten más entrenadores que educadores?
¿Por qué sus clases parecen minientrenamientos? Y por elevación me cuestiono lo
siguiente: ¿por qué cada vez que los deportistas españoles cosechan menos
medallas en unos JJOO, el Ministro de Educación de turno (curiosamente de
cultura y deportes) dirige su mirada a la escuela?
¿Debemos
ser centros de alto rendimiento educativo o centros de alto
rendimiento deportivo? ¿Acaso
deben ser los colegios e institutos un vivero de campeones?
Una muestra que ilustra cierto
desenfoque de lo que debe ser la educación física la dio otra colega Ministra
(no la del Confeti como la llaman maliciosamente algunos), la de Sanidad. Dijo
que, puesto que la obesidad se considera una pandemia (OMS), iba a recomendar
que en los centros educativos se practicara una hora diaria de ejercicio físico
(5 a la semana). Pronto surgieron las mentes irónicas de algunos colegas que ya
se veían gestionando la materia como suerte de asignatura quema-calorías o terapia
masiva de adelgazamiento. Trabajar para ver amigos y colegas de profesión.
Deseo acabar mis
reflexiones citando a Denzil Crum, toda una
institución en el báquet universitario norteamericano, un entrenador con
pedigrí educador que dice: "Para un entrenador, el resultado final
no se lee en puntos a favor o puntos en contra. Se lee con el número de hombres
y mujeres que has sabido formar de tantos jóvenes jugadores. Y éste es un
resultado que ningún periódico, estadística o libro de récords publicará nunca.
Éste es el resultado que uno se lee a sí mismo, cuando el último partido
acaba".
Nuestra valía como
profesores no se debería medir por el número personas que hemos enseñado a
jugar a baloncesto o fútbol, sino por las veces que, utilizando este deporte,
hemos ayudado a formar personas.
dijous, 4 de febrer del 2016
Educación Física: una asignatura muy necesaria, aunque no siempre...
Hace unos años tuve la oportunidad de leer un
artículo sobre la Neuropsicología en
la escuela, de J. A. Portellano Pérez, el cual me dejó bastante
sorprendido. El autor plantea la necesidad
de modificar la dinámica educativa en función de una educación cerebral más
armónica, que preste mayor atención a las funciones del hemisferio
derecho. Parece ser que varios estudios han demostrado que existe una
hipertrofia de la funcionalidad del hemisferio izquierdo frente a una atrofia
en las posibilidades de estimulación que nos brinda el hemisferio derecho.
En este sentido, desde los centros educativos la
distribución horaria de la carga lectiva debería transformarse de forma que el
HI y el HD tuvieran una cabida armónica en los programas docentes de la
escolaridad básica. Los actuales criterios de orientación escolar tendrían que
tener en cuenta las diferencias funcionales hemisféricas de cada alumno, para
explotar y conseguir la máxima estimulación de su capacidad de aprendizaje.
En el vídeo de Ken Robinson, la idea que mejor resume el conflicto del sistema educativo actual se muestra cuando al principio dice: “El problema es que están intentando enfrentarse al futuro a base de hacer lo mismo que en el pasado, y en el proceso están alineando a millones de niños que no ven ninguna utilidad en asistir a la escuela”.
En la línea del artículo sobre neuropsicología
que he nombrado antes, Ken Robinson comenta que las artes son las víctimas de
esta mentalidad en especial. Las artes tratan la idea de experiencia estética,
en la que los sentidos están funcionando en su máxima capacidad. Aquí es donde
la actividad física y el deporte podrían adquirir un papel importantísimo, e
incluso anteponerse a todos esos medicamentos que atacan al sistema nervioso
con el fin de conseguir la máxima concentración el los niños que tanto la “necesitan”. Si somos
conscientes del gran potencial que nuestro campo alberga, deberíamos aprovechar
para formar en valores a nuestros alumnos y conseguir que se desmarcasen un
poco de la actual situación monótona de sus estudios.
Potenciar la autonomía, la creatividad, y en
concreto el pensamiento divergente, son una buena idea al respecto. Y
posiblemente no sea algo tan complicado, sino más bien una cuestión de lógica.
El uso de los deportes reglados y la enseñanza de sus técnicas pueden resultar
interesantes para el currículum dentro de la asignatura de Educación Física,
pero en muchas ocasiones se abusa de ello. ¿Por qué no alejarnos un poco de la
gimnasia tradicional y sus ejecuciones técnicas, e inclinarnos por la
imaginación y creatividad de nuestros alumnos que tanto pueden llegar a
aprender a través del contacto con su cuerpo?
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